Soy Jason Guzmán. Capítulos distintos, un mismo propósito: desarrollar personas. Así llegué hasta aquí, y por eso regresé a casa.
Crecí en Morovis viendo a mi papá desarmar motores y volverlos a armar, siempre solo, con sus propias manos. Los carros fueron parte de mi vida mucho antes de saber hasta dónde me podían llevar.
Pero mi primer trabajo no fue en un taller. Fue en un salón de clases. Fui maestro de inglés en Puerto Rico, y eso me enseñó la lección que marcó todo lo que vino después.
El talento vale muy poco hasta que alguien se toma el tiempo de desarrollarlo.
En 2006 me uní al Ejército de los Estados Unidos y llegué a servir en el 160th Special Operations Aviation Regiment, los Night Stalkers, con despliegues en Irak y Afganistán.
Allí la preparación y los detalles no eran opcionales, y los errores tenían consecuencias reales. Dirigí equipos, entrené soldados y desarrollé el camino profesional de quienes venían detrás de mí. Seguía siendo maestro. Solo que el salón se volvió mucho más exigente.
No llegué al automovilismo por una academia ni con un gran presupuesto. Empecé donde empiezan miles de fanáticos: en track days, con mi propio Nissan GT-R.
Los track days me llevaron a instruir. Instruir me llevó a competir en SCCA Time Trials, GRIDLIFE y Global Time Attack en Michelin Raceway Road Atlanta. En el camino aprendí cómo de verdad un piloto se vuelve más rápido: buenos datos, retroalimentación honesta, sistemas seguros y confianza construida vuelta a vuelta.
Luego tuve la oportunidad de ayudar a construir una pista desde cero. Como Track Director de Flatrock Motorclub, un circuito privado diseñado por Tilke, ayudé a montar las operaciones diarias de la pista e instalé sus sistemas de control de carrera y marshaling digital.
Por primera vez no llegaba solo a manejar. Estaba construyendo el lugar donde otros iban a hacerlo. Me enseñó lo que es posible cuando se alinean visión, inversión, tecnología y operaciones, y es la experiencia que traigo a casa.
En 2025 fui el único piloto puertorriqueño en la temporada inaugural de McLaren Trophy America, corriendo el McLaren Artura Trophy EVO #52 de AERO-B Motorsports en Sonoma, Circuit of the Americas, Road America e Indianápolis.
Subimos al podio dos veces, y llevé la bandera de Puerto Rico conmigo. Eso no cambió lo que me importa; lo confirmó. Sea un primer track day, un gentleman driver en un McLaren o un niño en un kart, el trabajo es el mismo.
Después de 23 años fuera, regresé a casa. No para retirarme, sino para traer conmigo todo lo que aprendí.
Cuando mi hijo empezó en el karting, vi el automovilismo puertorriqueño con ojos de padre. Niños con talento. Familias apasionadas. Pilotos y mecánicos trabajando duro. Y mucha gente que solo necesitaba a alguien que les mostrara por dónde empezar, y que los mantuviera seguros mientras aprenden.
Por ellos regresé. Por eso existe Relent.